Edén, Anticristo… y Von Trier
septiembre 6, 2009 Dejar un comentario
He de reconocer que ‘Antichrist’, lo último del nunca indiferente Lars Von Trier, me provocaba cierto escepticismo. Unas reservas fundadas casi de forma inconsciente. Confieso que en ocasiones me gusta acercarme a las críticas, los comentarios de expertos y / o ciudadanos anónimos y demás documentación antes de ir a ver una película. Digo que de manera casi insconciente me vi influenciado por las impresiones de la gente porque considero que cuando inicio la liturgia de ir a una sala de cine me gusta guiarme por cierta improvisación, azar o instinto. Finalmente, y ante la penosa situación de la cartelera asturiana, con estrenos guiados por el festival consumista del pack cola-palomitas, decidí que la última del director danés era casi el único resquicio de ver algo distinto en la gran pantalla.
Así que, con la única compañía en la sala de tres parejas acomodadas unas filas más adelante de la mía, decidí sumergirme mientras que dejaba escapar todo resquicio de prejuicio para enfrentarme a ‘Antichrist’. Apenas unos días después de verla, me considero en la ‘obligación’ de hablar y recomendar esta película. Original, abrumadora y agobiante por lo que tiene de terror psicológico y de delirio, sin duda estamos ante una de los filmes de 2009. No hay que obviar la crudeza y el impacto visual que pueden provocar en el espectador algunas escenas no recomendables para todos los públicos, como la automutilación a la que se somete Charlotte Gainsbourg. La francesa comparte protagonismo con su marido en la película, Willem Dafoe. El particular descenso a los infiernos y las miserias mentales de los dos intérpretes es inquietante por lo que tiene de personal. Discrepo de aquellos que criticaron en su momento a Von Trier cuando le acusaron de rodar esta película como una maniobra para llamar la atención o simplemente provocar. Pues no. Estamos ante una buena película, no creo que la mejor del realizador danés en su conjunto, aunque a un alto nivel de su filmografía en ciertos aspectos. Uno de ellos es la estética, la textura y en definitivo el rasgo personal y bello que otorga Von Trier a su constelación de imágenes, sobre todo en el prólogo y epílogo del filme. El otro es la capacidad que tiene para que el espectador se adentre en su mente y por ende en la de los protagonistas, y a partir de esa trabajo cada uno saque sus propias conclusiones ante lo que está viendo. Todo ello implementado con un desarrollo que mantiene la tensión, a veces con mayor acierto y a veces cno menos, durante el desafío cinematográfico que es ‘Antichrist’, incapaz de dejar indiferente por lo que tiene de ‘rara avis’.