‘Moon’, una agradable sorpresa en medio de la mediocridad
octubre 18, 2009 Dejar un comentario
Reconozco que el festival de Sitges es una de esas citas de las que estoy pendiente en cuanto a la oferta cultural que propone, máxime después de haber visto alguna de las últimas películas que han salido vencedoras en dicho encuentro cinematográfico. Sirvan de ejemplo para ello las sorprendentes y recomendables ‘Surveillance’ y ‘The Descent’. En la edición de 2009, Duncan Jones, hijo de David Bowie, se presentó en el certamen de cine fantástico con ‘Moon’. No le pudo ir mejor y se llevó cuatro premios, entre ellos mejor película y mejor actor, éste para el casi siempre creíble y acertado Sam Rockwell. No es difícil asomar la cabeza con una película ‘menor’ dentro de la esfera independiente, sobre todo cuando propones un film de ciencia ficción. La premisa es simple, un trabajador de una empresa que se dedica a explotar los recursos de la Luna es enviado durante tres años al satélite de la Tierra para supervisar los trabajos de extracción allí. El argumento nos coloca apenas unos días antes del regreso de Rockwell -único protagonista de la historia- a la Tierra. Y hasta aquí puedo leer… Sería injusto desvelar más puntos de esta película, que recuerda al Kubrick de Odisea 2001 y al Tarkovski de Solaris. Aunque sin contar nada del guión, que deja claras sus intenciones más o menos en el ecuador de la proyección, sí se puede comentar que es una interesante visión de un futuro en el que los seres humanos pintan menos todavía que en la actualidad.
Al margen de los méritos técnicos de Jones, reseñables al tratarse de una pequeña película de un cine independiente que cada vez lo es menos, me gusta ‘Moon’ por esa veraz lectura de prescindible que hace de la humanidad. También porque cumple con la misión con la que su director la ideó, construyendo una obra con un único actor en el que se mantiene la chispa durante la hora y media de metraje, sin tener que espera a un clímax o a un golpe de efecto en los últimos cinco minutos. Pero si debo de aconsejar el visionado de esta pequeña joya es por lo que tiene de auténtica, nada es artificial pese a colocarnos en un futuro aún lejano, como antes lo hiciera Blade Runner. En este caso, Duncan Jones y todo su equipo han vuelto a conseguir la proeza que supone iluminar el ‘denostado firmamento cinematográfico actual, inundado por productos de consumo rápido que tratan al espectador como si se tratara de una palomita o una coca cola, con una gran película nacida desde la humildad, la dificultad y la sencillez. Sin duda, se trata de una de las mejores producciones de este 2009 que se acerca peligrosamente y sin pudor a la época navideña, tan poco aconsejable para el buen cine. Por cierto, aún sigo esperando que a algún iluminado se le ocurra proyectar ‘Los límites del control’, la última de Jim Jarmusch. Como sigamos por este camino de consumo aborregado y estúpido, la apocalíptica y real pesadilla de Sam Rockwell en la Luna va a poder extrapolarse a todos nosotros dentro de poco tiempo. Y si no al tiempo. De momento y a falta de algo mejor (rezen para que llegue a su ciudad ‘Moon’), les dejo con el tráiler.